domingo, 13 de marzo de 2016

Ya casi es inminente, es tiempo de locuras.

Al llegar esta fecha ya es casi inminente, la sangre se altera, lo puedes ver en los jóvenes, se siente en los pasillos de los intitutos, en los parques de los niños, en flores y árboles e incluso en esas peluquerías llenas de mujeres que se cuentan sus vidas en periodos de 20 minutos.
Cuando ya no oscurece tan temprano, cuando amanece antes.
ya es casi inminente la llegada del calor, del verano, de las tardes al sol y las noches en la calle, de la playa, de la piscina, del tiempo con los colegas, de no estudiar, de los amores de verano (y los que duran más de un verano), eso de a ver quién se pone más moreno, de despertarte a las tantas y acostarte más tarde aún, de las mechas en el pelo, de lucir cuerpo, de prendas más cortas que la ropa interior, de salir de casa temprano y de volver a las tantas, de pasar más tiempo fuera que dentro, del sol, de las olas, de las canciones del verano a las que acabarás cogiéndoles manía, de librarte del instituto, los profesores y los gilipollas que volverás a ver en septiembre, ya es casi inminente.
Casi se vuelve una necesidad.
Primero llega poco a poco, la primavera, que la sangre altera, crecen las flores y se quitan los chaquetones, llega semana santa y feria, aún no es tiempo de pantalones cortos pero tampoco de chaquetas, sandalias y sonrisas, los amores florecen como las flores.
Luego, sin más, llegó, el ansiado verano, y vives mil cosas y más, tantos recuerdos, tantas experiencias, tiempo de locuras, tiempo de diversión y es que a veces parece que nada malo puede pasar en verano, porque el verano lo es todo para nosotros, es por lo que solemos llegar ton todas las asginaturas raspadas porque te molesta más tener que estar estudiando en vacaciones que cualquier reprimenda de tus padres.
Y es que ya casi es inminente, ya casi llega,
ya falta poco, podremos aguantar un poco más, un último esfuerzo, ya casi es inminente.

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