lunes, 11 de junio de 2018

estoy nerviosa

Ahora mismo no podría definir con palabras lo que siento.
Hay muchas veces que siento cosas y no sé como expresarlas de lo profundas que están en mi.
Hoy se me saltan las lágrimas a pesar de que no estoy triste, de hecho, estoy feliz.
Es el último día antes de que empiece selectividad, y no estoy nerviosa.
No estoy nerviosa por como me vayan a salir los exámenes y yo que creí que estaría muerta de miedo.
Estoy nerviosa por el verano que queda delante de mi, por lo feliz que voy a ser dentro de tan poco y las aventuras que me quedan por vivir.
Estoy nerviosa por el futuro que me depara entrar en la universidad e irme a vivir fuera de casa.
Estoy nerviosa porque esto significa que una parte de mi vida se acaba mañana, se acaba el instituto, los amigos de toda la vida, vivir siempre aquí, ver todos los días a mi familia.
Estoy nerviosa porque se acabaron los agobios, los llantos y los "no puedo más" y llegan los "Lo conseguí, como siempre hago" Porque estoy segura de que lo voy a conseguir.
Y estoy nerviosa por ver la cara de mis compañeros, a quienes quiero mucho, y ver su felicidad cuando hayamos acabado.
Estoy muy nerviosa, los exámenes es lo de menos.

jueves, 7 de junio de 2018

pasando un mal momento

Todos tenemos malos momentos en la vida, momentos duros, en los que la situación nos supera.
Entonces nos venimos abajo, creemos que no podemos con ello, qué somos más débiles.
Muchas cosas pueden hacernos estar mal, son tantísimas las posibilidades de que algo salga mal, pero, y a pesar de todo lo que podría salir mal, ¿y todo lo que nos sale bien?
Simplemente no caemos en ello, no nos fijamos en toda la suerte que hemos tenido a lo largo de nuestra vida, tener una familia que te quiere y te apoya, estar sanos, tener buenos amigos, tener pareja, tener una casa, algo para comer, ropa para vestirnos, poder recibir una educación, vivir en un país democrático... Y todo ellos nos hace felices, y sin embargo nos entristecemos por situaciones sin importancia, nos afectan más de lo que deberían.
Pero nosotros somos nuestra propia cura, nosotros debemos decirnos a nuestra mente, basta.
Basta de torturarme con esta situación, voy a hacer algo, voy a intentar cambiarla, y lo voy a conseguir. Y si no puedo cambiarla la voy a aceptar, como una fase de la vida, como una prueba, y voy a seguir adelante.
Debemos confiar en nosotros, querernos y creernos capaces, porque lo somos. Somos capaces de conseguir mucho más de lo que pensamos.
Lo importante no es lo que nos ocurra, si no nuestra forma de enfrentarnos a ello, eso es lo que nos determina como personas.

martes, 24 de abril de 2018

Necesito un abrazo

Hace tiempo que no me paso a escribir, desde la última vez que estuve en el agujero si no recuerdo mal. En el vacío.
Hoy he vuelto a escribir, quizás como terapia o quizás como forma de pedir ayuda.
Me siento débil, rota por dentro, no ha pasado nada en especial, simplemente a veces uno siente como la tristeza se va apoderando poco a poco de él, y sientes que todo lo haces mal, que todo lo malo te ocurre a ti y por mucho que lo intentas una y otra vez no puedes conseguir más que empeorar las cosas.
Sólo he sentido una sensación así dos veces en mi vida, y la última fue muy reciente. Tengo miedo de que la oscuridad se vuelva a apoderar de mi, de llorar todos los días, de no poder dormir por las noches y no tener ganas de vivir durante el día.
Esta vez esta sensación está relacionada con mi amor propio.
Siento que algo está mal dentro de mí y no sé como arreglarlo, tengo miedo de no saber.
Pienso que es normal pasar por malas rachas, estar triste de vez en cuando y tener ganas de un descanso de todo, pero me da miedo que se vuelva algo peor, me da miedo caer en el agujero del que cuesta tanto salir.
A veces me pregunto si esto les ocurre a los demás, si se sienten tristes, solos, que nadie les quiere, que no valen nada, que son fácilmente reemplazables, y me pregunto si llevan todo eso dentro, sin que nadie lo sepa, sonríendo a la gente con los ojos tristes.
Me pregunto cuánta gente ha estado en el agujero y no se lo ha contado a nadie, lo ha llevado por dentro, en soledad.
Ni siquiera soy capaz de expresarlo con palabras.
Sólo puedo esperar a que los días pasen y me vaya sanando por dentro, poco a poco, yo sola.
Y qué bonito sería poder expresar como uno se siente sin miedo, y que venga alguien que te quiere  y te de un abrazo, un abrazo de esos que unen todos tus pedazos, de los que curan.
Y qué necesarios son los abrazos en un mundo como éste, un mundo solitario, donde nacemos solos y morimos solos, pero donde, por el camino, vamos abrazando a gente que nos regala cosas nuevas, nuevas formas de ver la vida.
Ojalá se diesen más abrazos.
La gente no lloraría en silencio, no sonreirían cuando están rotos por dentro, no callarían lo que les arde en la garganta y no sentirían presión en el pecho.
Deberíamos abrazar más, y llorar en voz alta, y gritar cuando lo necesitemos, y reír a carcajadas, y bailar cuando nos apetezca sin importar cómo ni qué digan, y cantar a grito pelado, nuestra alma estaría mucho más sana y no nos romperíamos por dentro.