domingo, 30 de julio de 2017

CAPÍTULO 4

CAPÍTULO 4 ; INVISIBILIDAD.
El resto de la tarde lo pasaron en casa de Alysa, se dedicaron a comprobar qué más tipos de "Habilidades" podía tener Cleo, pudieron observar que era capaz de dominar también el aire, las ráfagas de viento, y las plantas, haciéndolas crecer a su antojo.
Llegó la noche y cada una se fue a su casa, ya que al día siguiente había clase, además Cleo no quería dejar más tiempo solo a Stelian.
Aunque estaba nerviosa porque al día siguiente por fin vería a Zeta, o eso esperaba ella, esa noche se quedó dormida en cuanto tocó la cama, llevaba demasiado tiempo sin dormir y muchas emociones vividas que la tenían agotada.
Pero todo eso daba igual, porque acabaría al día siguiente, se dijo para sus adentros.
Τρίτη, 20 / Martes, 20.
Cleo se despertó siendo zarandeada por unos brazos, enseguida se irguió en la cama asustada.
-¿Qué pasa? ¿Dónde estoy? -En cuanto Cleo vió que era Stelian quien la despertaba se tapó la cara con la almohada para que no pudiera verle los ojos.
-Despierta Cleo, ¿Qué haces con la almohada? Vas a llegar tarde. -Stelian salió de la habitación cuando consiguió que su hermana le prometiese bajar en cinco minutos.
Ese día llegó antes de tiempo al instituto, los nervios la invadían, esperaba con todo su corazón que Zeta apareciese aquel día en clase de Lengua.
Pasaron las horas haciéndose eternas hasta que llegó penúltima hora, clase de Lengua.
Mientras Cleo recorría el pasillo casi no era capaz de pensar, sus piernas le flaqueaban y si no fuese por su nueva apariencia física, juraría que en ese momento estaría sudando por los nervios.
Entró de las primeras a clase e incluso el profesor la felicitó por no llegar tarde esa vez.
Sin embargo y a pesar de esperar durante toda la hora, Zeta no llegó, tal y como ella se había temido.
Al sonar el timbre no pudo salir más cabreada de clase, estaba harta de tener que esperar siempre y no entendía por qué de la noche a la mañana Zeta había dejado de existir, justo cuando más lo necesitaba.
Tenían la última hora libre así que Cleo y las demás se sentaron en los jardines del campus.
-¿Pero dónde se ha podido meter? -Dijo enfadada Alysa.
-¿Lo hará apropósito? -Preguntó intrigada Dione.
-Quizás simplemente esté resfriado o se encuentre mal. -Intentó darle un voto de confianza Zoe.
-No lo sé, pero toda esta intriga y esta espera me está volviendo loca.
Y así pasó la última semana del primer año de Universidad de las chicas, sin que Zeta apareciese ni un sólo día, aún así todos ellos Cleo se levantada esperanzada y esperaba con toda ansia para ir a comprobarlo a clase de Lengua.
Durante esa semana estuvieron quedando todas las tardes para mejorar los misteriosos "poderes" de Cleo.
Por lo menos así tenían algo que hacer durante toda la espera.
Παρασκευή, 23 / Viernes, 23.
Por fin el viernes Cleo pudo despertarse tarde, era el último día de clase y los profesores les habían dejado faltar ya que no había más materia por dar.
A pesar de despertarse tarde Cleo se quedó en la cama mirando al techo mientras pensaba que iba a hacer ahora que no podía contactar con Zeta.
Toda la semana habían estado evitando pensar en esa posibilidad, e incluso se propuso ir hoy a clase con tal de que cupiera la posibilidad de que él fuese, pero aún así, los viernes no tiene clase de Lengua y no coincidía con Zeta en ninguna clase más.
Ya casi estaba apunto de darse por vencida, ¿Y si tenía que vivir así para siempre? En el fondo no era tan malo, al final tendría que decir la verdad sobre sus ojos porque no le gustaba la idea de llevar lentillas toda la vida, y respecto a su aspecto, no era malo del todo eso de haberse convertido en una modelo, raro, pero incluso emocionante.
Y en cuanto a lo de poderes se trata... Podría vivir con ello, lo ocultaría y sólo lo utilizaría en ocasiones especiales con las personas que lo supiesen.
En fin, que podría vivir con todo eso, pero con la intriga de saber qué le hizo exactamente esa bebida Cleo sabía que no podría vivir con esa incógnita toda su vida.
Pero incluso existía la posibilidad de que no hubiese sido Zeta quién le hubiese hecho todo eso, lo cual sería un poco sospechoso su desaparición justo cuando necesitaba hablar con él, ¿Casualidad? Quién sabe.
¡Ring! - ¡Ring! Sonó el teléfono de Cleo en la mesilla de noche, al mirar la pantalla era Athan, se pensó durante unos segundos si ignorar la llamada o no, pero al final optó por cogerlo.
-¿Sí? -Dijo Cleo un poco desganada.
-Cleo, soy Athan,me preguntaba si ahora que se han acabado las clases y se han calmado las cosas te gustaría quedar para arreglar las cosas, siempre que quieras claro... Es sólo que no me gustaría acabar mal contigo Cleo, ya sabes lo importante que eres para mi. -A Cleo le enternecieron por un momento las palabras de Athan pero aún así no se fiaba para nada de él.
-No lo sé Athan tendría que pensármelo... -Le iba a estallar la cabeza con todas las cosas de las que tenía que preocuparse como para pensar en Athan y su casi violación.
-Te lo ruego Cleo por favor, no podré estar tranquilo hasta que hable contigo, sé que has dicho que me perdonas, pero no consigo perdonarme a mi mismo, necesito que me ayudes y me dejes demostrarte que jamás volveré a comportarme así con nadie. -A Cleo sus palabras y su tono desesperado la convencieron, y aceptó, no de mucha gana.
-Está bien Athan, pero deberá ser en un lugar público. -Él aceptó encantado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario