domingo, 30 de julio de 2017

capítulo 3 tercera parte

Esa noche no consiguió dormir a pesar de las horas que se llevó dando vueltas en la cama, solo el pensar que al día siguiente vería a Zeta que se lo podría explicar todo y que quizás pudiese deshacer cualquier cosa que haya hecho para que ella pudiese volver a la normalidad, pensar eso la ponía muy nerviosa.
Δευτέρα, 19 / Lunes, 19.
Al día siguiente amaneció ante los ojos de Cleo ya que no había podido dormir en toda la noche, pero al menos estuvo practicando con el vaso de agua y ya definitivamente podía controlar el agua en forma de burbujas flotantes que salía de él e incluso lanzarlo contra algo o alguien, al estar toda la noche despierta estuvo pensando que si sabía hacer eso quizás ahora podía hacer muchas cosas más que no tenía ni idea que podía hacer, ¿Podría controlar el aire?¿El fuego?¿La tierra?
Pero eso ya daba igual, Cleo solo quería volver a la normalidad, despertar de ese extraño sueño en el que se había convertido su vida, quería ser una chica normal, no quería ser excesivamente guapa, ni tener los ojos azules, ni sabes controlar los elementos, nada fuera de lo normal, eso sería pasajero, en cuanto encontrase esa mañana en el instituto a Zeta todo volvería a la normalidad, o eso esperaba con todas sus fuerzas.
Se levantó y se vistió y no le hizo falta mirarse en el espejo para saber que no tendría ni un pelo fuera de su sitio, ni ojeras aunque no hubiera dormido, ni siquiera legañas en los ojos, se puso las lentillas marrones con mucha pesar y al despedirse de Stelian salió a buscar a Zoe.
Al llegar al instituto y después de hablar con Alysa, Dione y Zoe y tranquilizarlas, se encaminó hacía clase con Alysa, en el momento en el que pensó que debía contarle lo de sus extraños poderes.
-Alysa tengo algo que contarte, he descubierto algo más, a parte de la belleza, los ojos de color azul y eso, pero estoy aún un poco asustada porque no sé por qué me pasa esto y casi no puedo controlarlo perfectamente pero sé que practicando quizás pueda...-En ese mismo momento se vió interrumpida por Athan que se había parado frente a ellas en medio del pasillo, por como miró a Alysa, Cleo supo que había pasado algo entre los dos, así que miró a su amiga y le pidió que se fuese con la mirada, tras tantos años juntas Alysa había más que captado el mensaje, pero al irse se giró y de espaldas a Athan le hizo a Cleo un gesto de unas tijeras cortando y Cleo se rió al entender el mensaje de su amiga como una amenaza hacía Athan de cortarle los genitales.
-Athan sé que quieres disculparte pero de verdad no tengo tiempo para hablar de eso, necesito cuanto antes llegar a la clase, hay una cosa que debo hablar con Zeta y...-Athan la sujetó del brazo, pero con suavidad, como si temiera partirla.
-Eso es, si Zeta no hubiera estado ahí, yo, yo no sé qué habría hecho Cleo y solo de imaginarmelo no consigo perdonarme, ¿Cómo voy a intentar que lo hagas tú? No he pegado ojo desde esa noche, estaba tan dolido, era cuando más te necesitaba y la cagué y por eso te he perdido, Cleo lo siento, con toda mi alma, perdóname por favor, jamás volveré a hacértelo a ti ni a nadie, de verdad que lo siento. -Cleo no pudo resistirse ante la cara de sufrimiento de Athan y decidió hacer lo que creía que era lo correcto, sabía que lo que él hizo no tenía perdón, que solo se salvó por los pelos y que no tenía pesadillas con eso sólo porque tenía problemas mayores pero Athan no era mala persona, y que en el mundo se necesitaban segundas oportunidades.
-Athan, te perdono, con todas las letras, un error lo tiene cualquiera, pero como se te ocurra ponerme la mano encima, a mi o a cualquier otra chica, que sepas que no te vas a librar, haré que lo pagues ¿Me entiendes? -Cleo sentía la cara roja de furia, pero sabía que no estaría colorada, no con su nueva imagen perfecta, al igual que no se sonrojaba o no le salían marcas en la piel ni ojeras, ahora su piel era perfecta siempre y por extraño que le pareciese eso no le gustaba, la asustaba.
-Claro que sí, pero esto podemos hablarlo más tranquilamente, porque quiero decirte muchas más cosas que quiero que sepas Cleo, pero ¿Les pasa algo a tus ojos? Parece que brillan, ¿Llevas lentillas? -Cleo enseguida se llevó las manos al rostro, no podía ser, recordaba perfectamente haberse puesto las lentillas marrones, se disculpó y fue corriendo al servicio con la cara tapada, justo cuando el timbre sonó "genial" pensó "ahora llegaré tarde a clase y no podré hablar con Zeta", pero al asomarse al espejo no vio nada extraño, tenía sus ojos de color marrón por las lentillas, nada de ojos brillantes, además de que sus lentillas no se notaban, casi parecía que tenía su antiguo color.
Abrió el grifo y decidió probar sus extraños poderes de nuevo.
Se concentró y esta vez tardó menos tiempo, el agua comenzó a flotar en forma de burbujas grandes , incluso podía controlarlas, y se metió una en la boca, era como beber normal y corriente.
Llamó a la puerta y al escuchar el "adelante" entró.
-Bienvenida señorita Caristeas veo que vuelve a llegar tarde, siéntase por favor y espero que sea la última vez.- Cleo agachó la cabeza en tono de disculpa y se dirigió a su asiento, sorprendida al ver que el pupitre de al lado estaba vacío, Zeta no había venido.
Alysa desde el asiento de atrás le envió una bolita de papel a Cleo:
"Llegando tarde la última semana de instituto ¿Qué dirían tus padres? pd: ya me cercioré que Z no ha venido, tendrémos que ir a buscarlo a su casa"
Cleo se giró y asintió a su amiga con la cabeza justo cuando el profesor la llamaba para salir a la pizarra.
Y así pasó todo el día sin que Cleo pudiese parar de pensar por qué Zeta había tenido que faltar justo hoy, necesitaba urgentemente hablar con él y solucionar las cosas si no acabaría volviéndose loca.
Al sonar el timbre del último lunes del curso, Alysa y Cleo se dirigieron hacía conserjería para pedir la dirección de la casa de Zeta con la excusa de que tenían que entregarle unos deberes importantes, sin embargo, no aparecía ningún dato sobre el alumno, al haberse instalado tan tarde ni siquiera había ingresado los datos aún, a finales de curso.
-Tendremos que esperar a mañana Cleo, no pasará nada por un día, es más ya he visto como te miraban por lo menos la mitad de los chicos de la clase, de repente es como si atrayeses a la gente, es extraño ¿Lo sabes? Estás tan increíblemente perfecta ahora...
-Lo sé y aunque suene raro, me incomoda sobresalir así, no me gusta ser el centro de atención y no quiero que nadie se de cuenta, estoy asustada Alysa. - Alysa la abrazó y tras decirle que no se preocupase se despidieron.

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