domingo, 30 de julio de 2017

Capítulo 3 final.

Durante el resto del día se limitaron a asistir a las clases e intentar prestar atención, aunque Cleo no conseguía centrarse en ninguna por más de un minuto, agradeció que fuese la última semana de clase y que no tuviese ningún examen.
Cuando sonó el timbre que indicó el final del día, Cleo salió rápidamente de clase, ansiosa por volver a casa y seguir practicando sus nuevas habilidades acuáticas.
Sin embargo sus amigas no estaban en la puerta de afuera de la universidad, donde solían esperarla.
Una mano tocó por detrás a Cleo y esta se asustó, al girarse vio como un par de chicos de la edad de su hermano la miraban embobados, uno de ellos, el que la había tocado, un muchacho delgado con muchos granos en la cara y de pelo rojizo le dijo:
-¿Tú eres Cleo verdad? ¿La hermana de Stelian? Soy un chico de su clase y bueno, me preguntaba si me darías tu número de teléfono. -Cleo no pudo evitar ponerles cara de asco a los tres.
El chico rápidamente captó el mensaje y un amigo de detrás le susurró un "Te lo dije".
-Claro que no te voy a dar mi teléfono mocoso, piérdete. -Normalmente a Cleo le habría bastado con poner cara de asco y pasar de ellos, pero hoy estaba cansada de que la gente se le quedase mirando sólo porque ahora era guapa y antes no.
-¡Cleo! ¡Estamos aquí! -Gritó Zoe desde un coche cerca de la acera.
Cleo se dirigió hacia el y se montó en la parte trasera junto con Zoe y Alysa, el coche era de Ian, el novio de Dione, que era el único que tenía carnet de conducir.
Ian las dejó en casa de Alysa, que estaba sola, ya que sus padres trabajan casi todo el día y si no estaban trabajando, viajaban por placer.
Todas dejaron sus mochilas en el recibidor y pasaron dentro.
La casa de Alysa era una enorme mansión, contaba con dos pisos y un patio enorme donde había una piscina de más de 6 metros de largo y un jardín precioso con mesas y sillas para tomar el té.
La casa era entera de color blanco, casi todos los muebles y las paredes eran de ese color, y desprendían siempre olor a limpio.
Las chicas se tiraron en el sofá y Cleo fue a la cocina por un vaso de agua.
-Bien, chicas, quiero que miréis muy atentamente esto. -Dejó el vaso lleno de agua en el centro de la larga mesa blanca del salón y se sentó de rodillas en el suelo para estar a la altura de la mesa baja.
Centró sus ahora azules (Tras quitarse las lentillas) ojos en el vaso de agua, se concentró tal y como había estado practicando y el agua comenzó a flotar en pequeñas burbujas sobresaliendo del vaso de cristal, Cleo sonrió orgullosa y sin apartar la vista de las burbujas mientras sus amigas no podían salir del asombro, a Dione se le cayó el chicle al suelo, Alysa se levantó del sofá sin dejar de mirar y Zoe se llevó las manos a la boca, asombrada.
Cleo giró rápidamente la cabeza hacia la blanca pared y todas las burbujas estallaron contra esta.
Miró a sus amigas y se rió ante sus impresiones, por primera vez, su extraño poder le hizo gracia.
-NO.ME.LO.PUEDO.CREER -Chilló Dione.
-¿Cómo lo has hecho?-Preguntó tímidamente Zoe mientras que Alysa mirando fijamente a Cleo preguntó:
-¿Qué más sabes hacer? -Cleo la miró, quizás fuese porque era su mejor amiga pero Aly había sabido que no sólo era eso lo que podía hacer ahora Cleo.
Esta volvió a centrar su mirada en el vaso con la poca agua que quedaba y concentrándose consiguió que el agua obtuviese forma de una especie de tentáculo que, acercándose a la mesa, el tentáculo se introdujo en la boca de Cleo, donde se convirtió en agua líquida y normal.
-Puedo darle casi las formas que quiera, y estaba pensando si podría dominar otros elementos, pero me daba miedo probar con el fuego. -Dione aplaudió entusiasmada, Zoe sonrió y Aly se fue sin decir palabra hacia una de las habitaciones.
Las tres amigas se miraron extrañadas, cuando volvió traía consigo un mando, presionó un botón y encendió la chimenea moderna que tenía incrustada en una de las blancas paredes.
Zoe y Dione cerraron las persianas ya que aún era mediodía y entraba mucha luz, dejaron todo a oscuras y Cleo se arrodilló frente a la chimenea.
-Debo admitir que me da un poco de miedo chicas. -Dijo mientras miraba a sus amigas con inquietud.
-Mientras no incendies mi casa no pasará nada. -Bromeó Alysa, intentando darle ánimos.
Así Cleo se centró en la chimenea con todas sus fuerzas y más fácilmente de lo que había pensado, el fuego comenzó a obtener forma.
Era como si pudiese darle la forma que quisiera, Cleo sentía el poder que tenía sobre él y sabía que podría ocasionar un incendio solo mirando el fuego si ella quisiese.
Pero en lugar de eso le dió forma, primero el fuego era una bailarina que se movía al ritmo del sonido de los troncos de madera, luego lo convirtió en una ola de fuego y más tarde en una mano que saludaba.
Las tres chicas no podían salir de su asombro, se miraron entre ellas y sonrieron.
-Eres mágica. -Le dijo Zoe a Cleo.
Y no sabía lo cerca que estaba eso de la realidad.

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